Después de muchos meses, el Casalarreina se reencontró con la buena suerte, y finalmente consiguió los tres puntos cuando el partido parecía abocado a un nuevo empate. El equipo de Enrique Vitores fue, en líneas generales, superior a su rival, pero el Tedeón vendió la derrota muy cara, tanto que pudo haberse hecho merecedor de, al menos, un empate. La constancia del Casalarreina, y el arreón final en busca del partido, permitieron sumar la tercera victoria en liga, una victoria que empezaba a ser ya muy necesaria, porque el equipo no ganaba desde el pasado 2 de Diciembre, cuando goleó al Haro Promesas en El Mazo. Desde aquel día, en siete partidos, tres empates y cuatro derrotas. O lo que es lo mismo, tres puntos, los mismos que se han conseguido esta tarde, de veintiuno posibles.
El Tedeón sorprendió nada más comenzar el partido. Un despiste en la zaga local, permitió a Pascual adentrarse en el área para batir a Javi de tiro cruzado. Un jarro de agua fría, aunque la parte positiva es que aún quedaban ochenta y ocho minutos. El Casalarreina tomó el mando del juego, sin demasiada claridad, buscando la igualada. Pasada la media hora, Pablo Llantero dispuso de la mejor ocasión de su equipo, al lanzar un libre directo que Iván sacó magistralmente cuando el balón se colaba por la escuadra. La falta vino precedida de una situación de ley de la ventaja que el árbitro, bastante desacertado toda la tarde, no supo aplicar. El propio Pablo encaraba ya el área, con posibilidad de centrar a Aitor, en el punto de penalti, pero un leve empujón de Bravo fue entendido por Rafael Diego Ibarra como falta. De haber dejado seguir, Pablo hubiese tenido la opción de terminar la jugada él mismo, o dar el pase cruzado a Aitor en la boca de gol. Cuatro minutos después, en el treinta y siete, llegaría el empate. Un buen pase de Aitor al hueco fue aprovechado por Pablito Llantero para cruzar el balón ante la salida de Iván. El meta visitante llegó a tocar el balón, pero no lo suficiente para evitar el tanto.
La segunda parte, con el Casalarreina dominando la situación, parecía propicia para consumar la remontada. El Tedeón, sin embargo, no se echó atrás, todo lo contrario, y con Canario y Allan como hombres más rápidos intentaba sorprender de nuevo, aprovechando la poca contundencia que el Casalarreina mostró esta tarde a la hora de defenderse. A los once minutos de la reanudación, Héctor iba a conseguir el 1-2, en la jugada cómica de cada partido. Esta vez, los actores estelares fueron Carmona y Javi Ríos. El primero desvió un saque de falta hacia su propia portería, y el portero no logró atajar el balón, lo que aprovechó el delantero del Tedeón para empujar el balón en la misma línea de gol. De nuevo tocaba remar contra corriente. La suerte, que esta tarde estaba de nuestro lado, se apareció por primera vez en la siguiente jugada, nada más sacar de centro. David Saiz peleó un balón que parecía propiedad del portero visitante, pero sorprendentemente, un fallo de entendimiento con su defensa terminó con un mal rebote que fue a caer a los pies de David. Para culminar la buena fortuna, el flojo disparo del delantero a la media vuelta, casi sin mirar, fue pasando lentamente entre las piernas de todos los allí presentes, sin que ninguno acertase a desviar su trayectoria. Casi llorando, el balón terminó alojado en las redes. Suerte que el campo no era tres metros más largo, porque de haberlos tenido, el esférico se hubiese parado antes de llegar a la portería. Con más de media hora por delante, de nuevo parecía posible la victoria, aunque no convenía confiarse demasiado, ya que el Tedeón había convertido en gol sus dos disparos a portería. Aitor y Pablo Llantero tuvieron sus ocasiones en los siguientes minutos, pero esta vez sí hubo quien llegó a sacar el balón bajo palos antes de que subiese el tanto al marcador. En el ochenta, Juanito Tudanca y el portero del Tedeón fueron expulsados por montar una pequeña pelea antes del saque de una falta sobre Aitor, escalofriante, que había merecido la expulsión del defensa navarretense. Enrique Vitores quemó sus últimos cartuchos, y dio entrada a Riki y Eugenio, que hacía su debut con el Casalarreina. Cuando todo parecía sentenciado, y el Casalarreina iba camino de sumar su séptimo empate, llegó Pablito “Matador” (hoy más matador que nunca) Llantero para fusilar al joven portero del Tedeón, que había salido tras la expulsión de su compañero. Los jugadores del Tedeón reclamaron fuera de juego, y posiblemente lo fue, pero también es verdad que ya era hora de que el Casalarreina ganase un partido así de mal ganado. Son tres puntos, y valen lo mismo que cuando se han conseguido de forma brillante. En esta ocasión, el equipo estaba ya muy necesitado de una victoria, llegase como llegase. |