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Sonaron todas las alarmas, se encendió la luz de “Danger”, y fue el árbitro, pitando el final antes de tiempo, quien dio con el botón de “Stop” que tanto busca Homer Simpson cuando la central nuclear de Springfield se pone al rojo vivo. Al rojo vivo le pusieron hoy los mofletes al Casalarreina, aspirante este año al ascenso a Tercera División, que “disputó” su primer partido de la pretemporada en la burgalesa localidad de Busto de Bureba. El resultado final, 4-0, dice muy claro lo que en realidad fueron los 84 minutos. Los locales, mucho más conjuntados, hicieron un buen partido y terminaron sacando los colores a un desconocido Casalarreina, que viajó a Busto con muchas bajas, sí, pero sin excusas que justifiquen el descalabro. Quizás lo de menos son los cuatro goles, tres de ellos en los diez últimos minutos de partido. Lo peor fue la imagen dada por nuestro equipo, incapaz de probar a los dos porteros que defendieron la meta burgalesa. Sólo Pablo Llantero, que debutaba con el Casalarreina, estuvo cerca del gol en el segundo tiempo, pero su cabezazo salió desviado. El partido en general fue una patochada que terminó por aburrir incluso al árbitro, que prescindió de los seis últimos minutos, viendo la calamidad futbolística con la que, sobre todo por parte del Casalarreina, se estaba deleitando a los cien valientes espectadores que se tragaron el partido. El sábado el Casalarreina tiene una buena oportunidad de lavar su imagen en el partido que le enfrentará al Lantarón en el campo de El Ferial, en Haro. El equipo, desde luego, vale mucho más que lo que demostró en Busto.
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